Por qué el papelito en la servilleta ya no da para más
El sistema de toda la vida funcionaba cuando el grupo cabía en una mesa. Ahora la gente vive en ciudades distintas, la cena de empresa se decide por chat y siempre hay dos personas que no pueden venir el día del sorteo.
Por eso casi todos los grupos acaban montando un amigo invisible online. El sorteo se hace solo, cada uno recibe su nombre en privado y nadie tiene que fiarse de que el cuñado no haya mirado dos papeles.
Cómo se hace el sorteo de un amigo invisible online
Hay decenas de páginas para hacer amigo invisible online y casi todas funcionan igual. Metes los nombres, metes los correos o los teléfonos, y el sistema reparte y avisa a cada uno por separado.
Lo que distingue a una herramienta buena de una mala son tres detalles.
Que el organizador no vea el resultado, porque si lo ve deja de ser invisible para él.
Que permita exclusiones, para que las parejas no se toquen entre ellas.
Y que se pueda repetir el sorteo si alguien se cae del grupo, sin tener que volver a empezar de cero.
Un sorteo amigo invisible bien montado se hace en cinco minutos y no vuelve a dar problemas.

El presupuesto es la decisión que de verdad salva la noche
Fijar una cantidad antes del sorteo evita el noventa por ciento de los momentos incómodos. Sin cifra acordada siempre pasa lo mismo: alguien se pasa, alguien se queda corto, y los dos lo notan al abrir el paquete.
La cantidad concreta da igual, lo que importa es que exista y que la sepa todo el mundo antes de sortear. Si el grupo es muy desigual en poder adquisitivo, poner el listón bajo es más elegante que ponerlo alto.
Lo que nadie resuelve: saber qué quiere la otra persona
Aquí es donde se cae el sistema. Ya tienes el sorteo hecho, el presupuesto claro y un nombre en el móvil. Y entonces te das cuenta de que no tienes ni idea de qué regalarle a esa persona.
Lo que suele pasar a continuación es que preguntas a alguien cercano, recibes tres pistas vagas y acabas comprando lo primero que encaja más o menos. O peor, preguntas directamente y se acaba la gracia.
El problema no es de imaginación. Es de información: la persona que sí sabe qué quiere es la que recibe el regalo, y no tiene forma de decírtelo sin descubrir el pastel.
Una lista por persona y el problema desaparece
La solución es vieja y funciona: cada participante hace una lista de cosas que le gustarían, y quien le ha tocado mira esa lista.
No hay que poner precios ni marcar preferencias. Con ocho o diez cosas apuntadas ya hay margen de sobra para elegir y para sorprender, porque el otro no sabe cuál de las diez vas a coger.
El obstáculo práctico es dónde se hace esa lista.
Si cada uno la manda por chat, acaba enterrada entre mensajes.
Si la hace en los favoritos de una tienda, solo sirve para esa tienda.
Y cuando el grupo es de doce personas, nadie va a ir recopilando capturas de pantalla.
La lista que le falta a todo amigo invisible online
Spaidoo reúne en una sola lista productos de tiendas distintas. Cada uno monta la suya con cosas de donde sea, la comparte con el grupo, y quien le haya tocado entra, mira y elige.
Se acaban las preguntas raras y se acaban los regalos que no se usan. Y como la lista sigue ahí después, lo que nadie compró en diciembre sirve para el cumpleaños de marzo.
Si el grupo está repartido por media España
Cuando la gente no se ve hasta el día del intercambio, hay dos cosas que conviene cerrar pronto.
La primera es la fecha límite para comprar, porque los envíos de diciembre se alargan y nadie quiere llegar con un correo de seguimiento en vez de un paquete.
La segunda es qué pasa si algo llega tarde o llega roto. En una compra online tienes catorce días naturales desde que recibes el producto para desistir sin dar explicaciones, y el reembolso íntegro llega por el mismo medio de pago en otros catorce. Saberlo quita presión a los pedidos de última hora.
Con el sorteo hecho, el presupuesto puesto y las listas montadas, un amigo invisible online gratis deja de ser una fuente de estrés y vuelve a ser lo que era: una excusa bastante buena para hacerse regalos.

Cuánto durar y cuándo cerrar el grupo
Dos plazos distintos que la gente mezcla. Uno es la fecha del intercambio, que suele estar clara. El otro es la fecha para cerrar la lista de participantes, que casi nunca se dice y es la que provoca los rehaceres.
Lo razonable es cerrar el grupo una semana antes de sortear y sortear al menos tres semanas antes del intercambio. Ese margen es el que permite comprar sin pagar envíos urgentes.
Si el grupo es de trabajo, cerrarlo antes de que empiecen las vacaciones de nadie ahorra bastantes correos.



