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Devoluciones en compras online: qué derechos tienes de verdad en España

Franclau · 10 de septiembre de 2026 · 5 min de lectura

Hay dos derechos que casi todo el mundo mezcla, y de esa confusión salen la mayoría de los disgustos. Gente que acepta un vale cuando le correspondía su dinero. Gente que da por perdido un producto que todavía estaba cubierto.

Uno es el derecho de desistimiento: puedes arrepentirte de una compra a distancia sin explicar por qué. El otro es la garantía legal: si el producto no funciona como debería, el vendedor responde. Plazos distintos, condiciones distintas, consecuencias distintas.

Desistimiento: arrepentirse sin motivo

Cuando compras online tienes catorce días naturales para desistir del contrato sin justificarte. El producto no tiene que estar defectuoso. No tienes que contar por qué has cambiado de opinión. Basta con comunicarlo.

El plazo empieza cuando recibes el producto, no cuando lo compras. Si el pedido lleva varios elementos que llegan por separado, cuenta desde la entrega del último. En servicios, desde la fecha de contratación.

Hay supuestos con plazo ampliado, como las compras hechas en el domicilio del consumidor o en excursiones organizadas, donde son treinta días.

Una vez comunicas la decisión, el vendedor tiene catorce días naturales para devolverte el dinero, y por el mismo medio de pago que usaste. La devolución cubre todas las cantidades abonadas, sin retención de gastos, incluido lo que pagaste de envío al comprar. Con un matiz razonable: si elegiste una entrega más cara que la ordinaria disponible, esa diferencia puede quedarse fuera.

Los gastos de devolver el producto los suele asumir el comprador, salvo que el vendedor los asuma voluntariamente o que no te informara de esa obligación antes de la compra.

Y aquí está lo que casi nadie sabe. Si el vendedor no te informó de que tenías derecho a desistir, el plazo no son catorce días. Se amplía doce meses desde la entrega.

Cuándo no puedes desistir

El derecho tiene excepciones y están tasadas. Entre las principales, los servicios ya ejecutados por completo, los artículos personalizados o hechos según tus especificaciones, los productos perecederos, los artículos precintados por razones de salud o higiene que se hayan desprecintado, las bebidas alcohólicas en determinadas condiciones, la prensa diaria y las publicaciones periódicas, el contenido digital cuya ejecución ha empezado con tu consentimiento, y los contratos de alojamiento, transporte y ocio con fecha determinada.

Ninguna de esas excepciones te deja tirado si el producto sale defectuoso. Para eso está el otro derecho.

Un reloj y un escudo con una marca de verificación, uno al lado del otro

Garantía: cuando el producto no es lo que debía

La garantía cubre la falta de conformidad, o sea, que el producto no sea como se prometió o no funcione como debería.

Desde el 1 de enero de 2022, la garantía legal mínima de los productos nuevos en España es de tres años. Antes eran dos. Aplica a las compras hechas a partir de esa fecha.

Durante los dos primeros años juega una presunción a tu favor: si aparece un defecto, se presume que ya venía de origen, y es el vendedor quien tiene que demostrar lo contrario si quiere negarse. Después la carga de la prueba cambia de lado, pero la cobertura sigue hasta completar los tres años.

En productos de segunda mano, comprador y vendedor pueden pactar un plazo menor, que nunca puede bajar de un año.

Los servicios y contenidos digitales tienen garantía de dos años.

Y hay un derecho asociado que casi nadie reclama: los fabricantes deben garantizar piezas de repuesto durante diez años desde que el producto deja de fabricarse. Antes eran cinco.

Lo que una tienda no puede hacerte

Con ese marco delante, hay prácticas que conviene reconocer.

  • No pueden obligarte a aceptar un vale o un saldo en lugar del dinero cuando ejerces el desistimiento. El reembolso va al mismo medio de pago que usaste.

  • No pueden quedarse gastos de gestión sobre el importe del producto.

  • No pueden exigirte que expliques por qué desistes. El derecho existe justamente para no tener que explicarlo.

  • No pueden mandarte al fabricante cuando reclamas la garantía. Tu contrato es con el vendedor y responde el vendedor.

  • Sí pueden esperar a recibir el producto devuelto, o a que acredites que lo has enviado, antes de emitir el reembolso. Eso es legítimo.

Paquete de envío con una flecha hacia un móvil con una lista de productos

Dónde encaja Spaidoo

Todo lo anterior pasa después de comprar. Lo más útil pasa antes.

La mayoría de las devoluciones no vienen de un producto defectuoso. Vienen de una compra que no estaba pensada. Se compra deprisa, en mitad de una campaña, sin comparar y sin leer las condiciones de entrega ni de devolución. El problema aparece cuando el paquete llega a casa.

Ahí una lista de deseos hace más de lo que parece. Guardar en lugar de comprar al momento te da tiempo para hacer lo que casi nunca se hace: comparar la misma referencia en varias tiendas, mirar quién asume los gastos de devolución y revisar las condiciones antes de pagar.

El obstáculo de siempre es que ese trabajo se dispersa. Cada tienda tiene su lista de favoritos, así que los productos que estás valorando acaban repartidos y compararlos se convierte en una tarea que nadie termina.

Spaidoo reúne en una sola lista productos de tiendas distintas. Tener delante, a la vez, todas las opciones que estás considerando es lo que permite decidir con criterio. Y decidir con criterio es la mejor política de devoluciones que existe, porque es la que no tienes que usar.